DIOR LADY ART #3

La maison Dior se eleva nuevamente con su proyecto Dior Lady Art, en su tercera edición de la transformación de su mítico bolso que ya cuenta con 23 años de éxito indiscutible en la firma, pasando a ser una pieza emblemática entra las féminas y un deseo innegable en la alta costura.

Un bolso que vio La Luz por primera vez en el año 1994, y originalmente poseía el nombre de “ChouChou”. Aunque todo cambiaría en el año 1995 gracias a la princesa Diana de Gales, la cual obtuvo su primer Lady Dior a través de un obsequio por parte de la primera dama de Francia en aquel momento, Bernadette Chirac.

Fue tanto el amor por este bolso, que la misma lograría inmortalizarlo con el cambio del nombre sonoro “Lady Dior”. La misma princesa ordenó a la firma todas sus versiones, luciendo este en cenas, eventos, viajes …. Convirtiéndolo en una pieza icónica.

En busca de la sublime perfección y en su tercera edición de la presentación del proyecto “Dior Lady Art”,María Grazia Chiuri, Directora creativa de la firma ha impuesto que este año todos los artistas sean féminas. Cabe destacar que en las dos ediciones anteriores contábamos con artistas masculinos. Un gran deseo que reafirma su ideología feminista.

En esta edición contamos con mujeres que gracias a su nacionalidad podemos dar la vuelta al mundo, comenzando en (Colombia, pasando por Francia y terminando en Japón), regalándonos un nuevo enfoque de una pieza icónica que gracias a este proyecto anualmente se reinventa y deja una huella artística en la moda.

1- Pae White.

Estados Unidos.

Su reinterpretación del bolso Lady Dior de piel de becerro dicroica metálica está adornada con joyas de tonos dorados anaranjados. La iridiscencia de este material que cambia constantemente contrasta con el forro de terciopelo negro que, en yuxtaposición al brillo del exterior, ofrece un efecto misterioso, concebido por la artista como una poética metáfora del abismo. En el interior del bolso se esconden amuletos e historias, como una luna que anuncia la buena suerte, así como la fábula, reinterpretada, del cuento infantil La araña y la mosca, publicado en el siglo XIX y que narra la aventura de una astuta araña que atrapa una mosca ingenua mediante el juego de la seducción y la adulación.

2 – Morgane Tschiember.

Francia.

Ha reinterpretado el Lady Dior inspirándose en la cultura japonesa, que ha alimentado muchas de sus obras y que tanto fascinaba a Christian Dior. Su bolso shibari, presentado en dos modelos, se hace eco de un arte ancestral iniciado por los samuráis. La cuerda, realizada en metal en la versión mini del Lady Dior en algodón en su versión mediana, adorna, a la vez que ata, el bolso de piel de cordero (color rosa poudré, o negro en el modelo mini), y se acompaña de accesorios de rutenio y cobre dorado. El forro está iluminado por un incandescente rojo fuego, tonalidad que encarna, desde el nacimiento del New Look, el color Dior por excelencia, “el color de la vida”, escribía el diseñador fundador sobre su color fetiche. La artista, muy apegada al sentido y la fuerza del lenguaje, ha ocultado palabras secretas que se revelan, según el movimiento, en el interior de las asas del bolso: “in contact while closed” y “separate while open”.

3 – Janaina Tschäpe.

Estados Unidos.

 Lo concibió como un fragmento de un paisaje imaginario, una hermosa inmersión en las profundidades oceánicas, un viaje inconcebible y conmovedor, encarnado por una criatura abisal, luminosa, orgánica, fantástica y viva. Realizado en piel de becerro lisa verde bordada con tejidos de algodón multicolores, sus adornos de metal color plata envejecida y sus charms de tonos verdes combinan con el suave color rosa del forro de satén, uno de los colores fetiche de Christian Dior, que lo definía como “el más dulce de los colores, el de la dicha y la feminidad.

4 – Mickalene Thomas.

Estados Unidos.

Su reinterpretación del Lady Dior, de tamaño mediano, que representa un collage abstracto, un patchwork multicolor de cuentas, hilo y organza. Los adornos de metal color rutenio se presentan engastados con cristales negros. Un cautivador paisaje imaginario, concebido como una pintura o una fotografía de la artista, trasladado con virtuosismo al universo, los códigos y los materiales de la Alta Costura. “.

5 – Li Shurui.

China.

 El Lady Dior supone un conglomerado de las expresiones de cada una de las épocas y temporadas que ha vivido”. Su reinterpretación del Lady Dior adquiere de este modo la apariencia de un hipnótico holograma. Este motivo holográfico se presenta estampado sobre el tejido enlucido y repujado. Las letras que deletrean el apellido Dior, de metal color oro, resplandecen y se fusionan con un charm ovalado, a modo de astro pequeño, símbolo celeste que generalmente caracteriza las magnéticas obras de la artista, con un degradado de azul, homenaje a uno de los colores emblemáticos de la Maison. Li Shurui / China bolso “Lady Dior” de tejido enlucido, repujado y estampado efecto holograma.

6 – Haruka Kojin.

Japón.

Sus dos reinterpretaciones del bolso Lady Dior, que retoman el hilo de sus reflexiones y sus cautivadoras obras sobre el concepto de las lentes de contacto, llevan escrita esta pasión por las sensaciones, la percepción y sus innumerables variaciones, pues todo es cuestión de perspectiva, y el arte revela cada vez más esta verdad que alberga el aura eterna de un misterio incomprensible. La versión mediana de su Lady Dior, de piel de cordero metalizada color plata, se presenta bordada con multitud de lentejuelas transparentes, a las que hacen eco los charms de metal color oro y plata. Su versión mini del Lady Dior, de color oro, a juego con el forro y concebido en el mismo modelo, revela, aún más, el contraste creado gracias a las lentejuelas transparentes, que brillan como miles de espejos mágicos. Un eco único y precioso de las impresionantes y oníricas instalaciones en gravedad cero de la artista, bautizadas como lentes de contacto.
“ojo”, en japonés.

7 – Isabelle Cornaro.

Francia.

El bordado ha sido elegido como técnica en concreto para reinterpretar el Lady Dior. De esta manera, la versión pequeña presenta una acumulación de cadenas preciosas, charms y adornos simbólicos, color oro y plata envejecida, totalmente bordados sobre terciopelo de seda, que retoman los códigos de la Maison: un ocho, cifra fetiche de Christian Dior, que fundó su Maison el 8 de octubre en el distrito 8 de París, un trébol, uno de los preciados amuletos que el diseñador fundador siempre guardaba en sus bolsillos, las cartas Dior albergadas en una mano, la del destino, ese encuentro entre el azar y el deseo propio que tanto fascinaba a Christian Dior, una corona, la de los reyes y reinas de la elegancia a los que vistió y con los que se codeó… Para el modelo de tamaño mediano, la artista ha creado y desarrollado especialmente un nuevo material impregnado de misterio: una piel negra mate técnica, con aspecto de caucho y un tacto muy suave, infinitamente lujosa. Una inspiración que dialoga cara a cara con su impresionante obra, una serie de molduras de elastómero negro. Las cadenas se presentan en esta reinterpretación horizontales y como talladas, moldeadas en piel, como si de bajorrelieves se tratara.

8 – Lee Bul.

Corea.

Su reinterpretación del Lady Dior, la artista surcoreana ha concebido tres modelos que combinan varios elementos inesperados. Por ejemplo, en uno de los dos bolsos de tamaño mediano utiliza una extracción de auténtica roca, retrabajada con una técnica de alta frecuencia y adornada con charms de piedra y acero envejecido. La naturaleza mineral se vuelve vegetal y se presenta en otros dos modelos, bajo la forma de un musgo verdoso bordado a mano con hilos de seda, en la versión mediana, o con bordados de cuentas y tubos de vidrio sobre satén y organza, en la versión mini. En ellos se evocan la Alta Costura, su savoir-faire y sus materiales nobles, como el terciopelo, que viste los forros con tonos profundos y alegres, púrpuras o rosa shocking.

9 – Burçak Bingol.

Estados Unidos.

Nos presenta dos modelos, uno mini y uno mediano, de su reinterpretación del Lady Dior se presentan así bordados, sobre un charol de becerro color marrón glacé, sublimados con la poesía floral de la cerámica de Iznik del siglo XVI, decoraciones típicas de la loza turca reinterpretadas aquí en colores fluorescentes y con un efecto empenachado. Su tercera reinterpretación del emblemático bolso, en versión mini, retoma los colores tradicionales y los motivos otomanos azules y blancos, inspirados en la porcelana china, procedente de la Ruta de la Seda. Un patrimonio único con múltiples influencias. Esta creación reinterpreta estos preciosos vínculos artesanales que han perdurado a lo largo de los siglos gracias al uso de materiales sorprendentes como la piel falsa de seda blanca, bordada a mano con flores de papel de aluminio y acrílico azul, e incluso plexiglás para los charms y las asas, realzadas con accesorios plateados, al igual que el forro de piel de cordero, también plateado.

10 – Polly Apfelbaum.

Estados Unidos.

Sus dos versiones del Lady Dior los ha basado en un cautivador efecto óptico . El modelo mediano, diseñado en marquetería de piel de cordero multicolor, está adornado con diseños pintados a mano. Entre los charms de metal se incluye una rosa de los vientos, de igual modo representada en el bolso, uno de los códigos fetiches de Christian Dior, que pasó su infancia frente al océano, en Granville, en una casa bautizada como Les Rhumbs, en honor a los treinta y dos rumbos de la rosa de los vientos, símbolo de la navegación. Una invitación a la evasión que también nos ofrece la versión mini de este Lady Dior en la que florece esta misma rosa itinerante, de colores alegres, sobre un delicado bordado de algodón y seda.

11 – Olga de Amaral.

Colombia.

Para reinterpretar el emblemático Lady Dior, ha optado por su material predilecto, el oro, que revela la luz mejor que cualquier otro. Este metal precioso ha sido su Hilo de Ariadna en tres de los modelos que ha diseñado, al igual que los numerosos fragmentos y prolongaciones de ensueño de sus fascinantes instalaciones artísticas. Los cuadrados de tela de algodón y lino bordados se han revestido delicadamente con hojas de oro de 24 quilates, dispuestas a mano sobre los dos modelos Lady Dior de tamaño mediano. Un bordado de tubos sublima las versiones minis (de plata en una y de oro en otra), ambas realizadas en piel de becerro efecto corcho. Los adornos de los bolsos y sus charms, también de oro, se han trabajado a mano, rindiendo homenaje al encanto de la artesanía. El forro de tejido azul se presenta serigrafiado con el dibujo de una rosa de oro que floreció en el imaginario de la artista. Cultivaba su recuerdo en su jardín secreto. Esta rosa, reina de las flores, también era una de las favoritas de Christian Dior, gran amante de la naturaleza.